Definiendo la mentalidad pobre
La pobreza mental no se trata solo de tener poco dinero en el bolsillo, sino de cómo pensamos sobre el éxito, la abundancia y nuestro propio valor. Tener una mentalidad pobre significa creer que nunca podrás ser rico, reducir la riqueza solo a dinero o sentir que no mereces más.
Identificar el pensamiento pobre es el primer paso para transformarlo. Hoy quiero invitarte a reconocer esas creencias limitantes que te frenan, para destruirlas y abrir la puerta a una vida más abundante, plena y libre. Aquí te explico un poco más sobre eso.
El origen de la mentalidad pobre
La mente pobre es el resultado de patrones vividos, conductas aprendidas, y pensamientos limitantes aprendidos de generación en generación. Las historias de familias que se hacen ricas con una empresa y luego quedan en quiebra cuando el dueño muere, o el pensar que como “nací pobre” seguiré siendo “pobre”.
¡Hasta en las películas hemos aprendido a “como ser” o “cómo se ve un rico”! Buscamos el dinero para lucir ropa de marcas, tener carros de lujo y gastar tanto como queramos. La mentalidad pobre es aprendida, de 2 formas en su mayoría:
Inculcado:
Nuestros padres, nuestros maestros y hasta el mismo gobierno. Gobiernos que acostumbran a sus ciudadanos a darles dinero gratis. Nuestros padres, que nos enseñan a trabajar, a luchar, a sufrir por el dinero y no a empezar un negocio, y en nuestras escuelas que nunca nos hablan de metas y salud financiera. Desde que nacemos, somos educados para trabajar por el dinero.
La meta de: estudiar, graduarse y conseguir un trabajo. Escuchar:
- El dinero no alcanza
- Los ricos son malos
- Ser rico es malo
- No hay dinero
- El dinero no es importante
Nos hace pensar en el dinero y casi que nos estresamos inmediatamente.
Visual:
Desde la infancia hemos visto en películas el estereotipo de “personas ricas” con sus carros lujosos, su ropa de marca, sus joyas y su vida desenfrenada. Eso es a lo que muchas personas aspiran cuando dicen que “quieren ser ricos”. Y luchamos por cumplir estas metas sociales: nos graduamos, trabajamos y ganamos dinero, nos hacemos dependientes de una sola fuente de ingreso, construyendo el sueño de nuestro jefe, mientras adquirimos más gastos: una casa, un carro, y una familia.
Trabajamos lo mismo, ganamos lo mismo, pero queremos gastar más. Empezamos a envidiar a quienes sí usan bien su dinero y son “ricos” mientras que sufrimos por llegar a fin de mes. El ciclo se repite: “los ricos son malos”. ¿Dónde está el problema con la riqueza y las mentes pobres?

¿Qué sabemos del dinero y qué nos enseñan?
No sabemos nada del dinero. Solo que hay que trabajar por tenerlo. Llegamos a la universidad sin saber manejar nuestras finanzas, y en nuestros primeros empleos gastamos más de lo que ganamos. Durante mucho tiempo trabajé para otras personas, hacía lo que me gustaba pero era insuficiente para lo que yo quería lograr.
Y me arriesgué, y mi mentalidad tuvo que cambiar para lograr lo que tengo hoy. Incluso, me arriesgué a tener un equipo que trabaje para mi, pagar sueldos sin saber cómo me iba a ir, y resulta que ellos me ayudan a mi yo a ellos y juntos hacemos más dinero. Algunas cosas que he aprendido sobre el dinero en mi experiencia, son:
- El dinero no lo es todo
- Es importante medir tus números, son el reflejo de cuán productivo eres y cómo usas tu dinero
- Un trabajo te paga por tu tiempo, no desperdicies ni tu tiempo ni tu dinero
- El dinero debe darte felicidad, no preocupaciones
- El dinero se multiplica mientras más personas se benefician de el
- Eres tú quien crea y produce dinero a partir de tu trabajo e ideas, el dinero debe trabajar para ti, no tú para el
- Debes ahorrar, sí, pero es mejor invertir
- Si tú creces, tu dinero también
- Si sirves con amor y logras monetizar eso, tu negocio será eterno
- Soy mucho más que mi dinero
- Es más bonito dar que recibir
Mi relación con el dinero ha evolucionado, a punto de que nunca me falta dinero, y uso mi dinero en mi felicidad y en servir a los demás.
¿Vives tu y usas tu dinero desde el amor o desde el miedo?
Relacionamos más de lo que deberíamos al dinero, por eso cuando tenemos una mente pobre nuestra vida no va bien. En nada. Desde frustraciones por no tener dinero hasta depresión y problemas mentales. El dinero es parte esencial de nuestra vida, pero no debe ser nuestra vida.
Sin pensarlo, todas nuestras emociones van asociadas al dinero. Piensa por unos segundos en estas situaciones y analiza la emoción que sientes en cada una:
- Cuando te pagan tu sueldo
- Cuando tienes que pagar una deuda
- Cuando vas a comprarte algo para ti mismo
- Cuando vas a comprar un regalo
No te sorprendas si has sentido culpa, rabia, tristeza frustración en estas situaciones. ¿Qué es lo importante aquí? Tu mentalidad. En todas estas situaciones, el dinero llega o sale de ti. Pagaste una deuda,en vez de pensar en que tendrás menos dinero, piensa que tendrás las puertas abiertas a que te presten si necesitas de nuevo.

El dinero es tu aliado, lo usas, lo creas, lo multiplicas y lo transformas: y será un dolor de cabeza para ti si no aprendes a disfrutar lo que haces con él y a medir tu productividad financiera.
Mejorando tu relación con el dinero
La manera en la que usamos, gastamos y hablamos del dinero dice mucho de quién somos y quienes nos creemos. Para mejorar tu relación con el dinero, aplica lo siguiente:
- Organízate: A final de mes, haz un balance de tu dinero. Observa en qué gastas, qué invertiste, qué ahorraste y qué multiplicaste. Hacer un balance de tus gastos te hará ver la importancia que le estás dando a cada cosa y cuánto dinero produces.
- Invierte en ti mismo: Edúcate. Una mente educada nunca carece de ideas. Haz cursos, compra libros, empieza una maestría. La educación es la mejor inversión: nunca se pierde.
- Disfruta tu dinero, NO lo sufras: El cómo manejas tu dinero es reflejo de tu vida. Si estás en un trabajo que no amas, es probable que desprecies y malgastes tu dinero.
- No eres más por tener más: No eres más que nadie por ganas un buen sueldo, por tener más dinero o por viajar mucho sin preocupaciones. Tu dinero te da bienestar ¡disfrútalo!
- Gana más, gasta menos, invierte más: No cometas el error de que mientras más tengas, más gastas. Si gastas tanto como produces, nunca tendrás nada. Sin antes ganabas poco y te alcanzaba, ¿por qué ahora ganas más, no te alcanza? Si a medida que tu sueldo aumenta, tus gastos también, debes analizar en qué estás gastando.
- Ley del 50/30/20: Del dinero que produces, ahorra 20%, usa 30% para ocio y gastos no necesarios, y 50% para tus gastos necesarios.Según tus ingresos, puedes modificarla, pero lo que nunca debes hacer es gastar todo lo que produces. Serás un workaholic por necesidad.
Identifica si tienes una mentalidad pobre
Si actuas de las siguientes formas, has aprendido de todos los ejemplos y tienes una mentalidad pobre
- Haces compras compulsivas o “por moda”: el celular nuevo, comprar ropa en ofertas aunque no la necesites
- Te cuesta reconocer y agradecer un regalo: Preguntar el precio de tu regalo o decir que no lo puedes aceptar por ser muy costoso.
- Te quejas de que el dinero nunca te alcanza
- Tienes miedo a ponerle el precio a tu trabajo
- No analizas si lo que vas a comprar es realmente necesario o no.
- Te victimizas o culpas a todos menos a ti por tus finanzas.
- Te asusta dejar lo seguro para arriesgarte a buscar lo nuevo, incluso si tu trabajo es mal pagado.
- Te cuesta ser disciplinado.
- Repites frases como “los ricos están contados” o “algunos nacen con estrellas y otros estrellados”.
Como cambiar tu mentalidad pobre a una mentalidad de riqueza
- Agradece desde estar en tus 5 sentidos hasta la comida en tu mesa cada día. Verás lo rico que ya eres.
- Tu dinero es el valor de tu tiempo, tú le pones el precio.
- Sé consciente de tu valor, reconoce que eres valioso.
- Agradece y acepta todos los regalos: quien te los da piensa que tú te los mereces, ¡y claro que sí lo mereces!
- Aprende tanto como puedas en cualquier área profesional.
- Aprende a manejar tus finanzas personales, haz cursos o estudia, es algo necesario.
- Disfruta tu dinero, pero aprende usarlo, ni control excesivo, ni compras impulsivas.
- Cumple las metas que tú mismo te pones, verás que sí puedes.
- Organiza tu tiempo, y podrás organizar tu dinero.
- Antes de quejarte, piensa cómo resolver ese problema.
- Aprende a sentirte útil y productivo, identifica tus oportunidades y no tus obstáculos.
- No te hagas esclavo de 1 sola fuente de ingreso.
Ten en cuenta que el dinero es una energía, dejarlo fluir desde y hacia ti es lo mejor. Fíjate que las personas más ricas viven de ofrecer servicios y mejorar la vida de los demás. Nunca puedes ser RICO tú solo.
El autor de “Padre Rico, Padre Pobre” tiene una frase que es muy cierta:
No se necesita dinero para hacer dinero-Robert Kiyosaki.

La riqueza está en tus habilidades y la forma en cómo te percibes a ti mismo. Hoy en día muchas personas hacen dinero sin ser profesionales trabajando en plataformas de trabajo remoto. Para que empieces hoy, puedes hacer esto, toma nota y sé sincero con tu dinero:
- ¿Cuáles son tus gastos imprescindibles? El pago del WiFi, la comida de tu casa, el colegio de tus hijos
- ¿Cuáles son tus gastos de ocio? Observa cuántas veces vas al cine, a la playa, y si realmente lo puedes costear
- ¿Tienes gastos hormiga o fugas de dinero? Las veces que pides delivery, las fiestas a las que vas aunque no quieres ir
Y haz la resta de todo eso a tu sueldo actual.













